El mate: de infusión prohibida a bebida en alza en España

«El mate no es una bebida, corazones de otro barrio. Bueno, sí. Es un líquido y entra por la boca. Pero no es una bebida. En este país nadie toma mate porque tenga sed. Es más bien una costumbre, como rascarse. El mate es exactamente lo contrario que la televisión. Te hace conversar si estás con alguien, y te hace pensar cuando estás sola […]. Es lo único que comparten los padres y los hijos sin discutir ni echarse en cara. Es lo único en lo que nos parecemos las víctimas y los verdugos. Los buenos y los hijos de puta», escribe Hernán Casciari en su novela ‘Más respeto, que soy tu madre’ (Orsai, 2005).

La descripción es ya un clásico viral entre argentinos y uruguayos porque capta de maravilla el espíritu de esta infusión y el arraigo emocional que tiene en la cultura de sus países. Un arraigo que se extiende al sur de Brasil —que con 55.000 toneladas anuales es el principal exportador mundial de yerba mate en la actualidad— y a Paraguay, de donde es originario el arbusto, su cultivo sistemático y buena parte de su mitología. La Ilex paraguariensis tiene una historia tan rica como algunas de sus propiedades, con…

Artículo publicado en El País.


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