Dice la sabiduría popular que no hay que confundir tocino con velocidad, aunque debería matizar que la velocidad sí se puede confundir con otros alimentos. En Novara di Sicilia, por ejemplo, adopta la forma de un queso. Desde hace más de 400 años, este pequeño pueblo italiano celebra la carrera del maiorchino, un torneo en el que grandes piezas de queso ruedan por las calles cuesta abajo. Y en Tricio (La Rioja), la velocidad también se viste de alimento con envase y caparazón. Cada 24 de agosto, se celebra un festival con carreras de caracoles que arrastran latas de conservas de 250 gramos. Unas veces son espárragos; otras, pimientos.
La comida no solo alimenta, también desempeña una función social. Fortalece…
Artículo publicado en El País
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