Las situaciones de enfermedad y dependencia requieren prestar más atención a la comida; sin embargo, en muchos hospitales y residencias la calidad de los menús que se sirven no está a la altura de las circunstancias. Y esto resta calidad de vida, retrasa la recuperación y aumenta el gasto sanitario. Con este diagnóstico como punto de partida, el ministerio de Derechos Sociales y el de Sanidad trabajarán de forma conjunta para mejorar, por ley, la calidad nutricional de los platos.
La alimentación está ligada al bienestar y la salud. Seguir una buena dieta no solo aumenta la esperanza de vida: también mejora su calidad. Esto se nota especialmente en los grupos de población más vulnerables que tienen necesidades especiales, como los pacientes hospitalarios y las personas mayores que viven en residencias.
Desde comida poco apetecible y texturas que no se adecuan a la realidad de los comensales hasta menús mal planificados o desayunos con bollería industrial. El arco de aspectos que se pueden mejorar en los menús de las residencias y los hospitales es amplísimo.
Algunos, como la…
Artículo publicado en Consumer
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