Podemos elegir un alimento porque es sano, porque nos gusta, porque está a mano o porque lo podemos pagar. Lo ideal sería que estos criterios fueran unidos (que disfrutásemos comiendo algo bueno, asequible y cercano), pero nuestro entorno tiende a disociar esos criterios y a alejarlos entre sí.
Descubre más desde Laura Caorsi
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
Deja un comentario