Manuel Viso: «Aún es pronto para saber si la inmunidad tras superar la COVID-19 es permanente o temporal»

Tiene un currículum tan extenso que hace falta preguntarle cómo prefiere que le presenten. “Soy hematólogo”, dice, pero el resumen es demasiado breve. Manuel Viso es médico —graduado con matrícula de honor— y actualmente jefe del Servicio de Hematología en el Hospital San Rafael de A Coruña. En los últimos años ha cursado cinco másteres; entre ellos, uno en Dirección Médica y Gestión Sanitaria (Instituto de Salud Carlos III), uno en Farmacología, Nutrición y Suplementación Deportiva (Universidad de Barcelona) y otro en Gerontología (Universidad de A Coruña). Conferenciante y buen comunicador, desde 2015 está al frente de un exitoso programa de radio dedicado a la salud por el que recibió, en 2018, el Premio Nacional de Medicina Siglo XXI en la categoría de divulgación. En esta entrevista, le planteamos las principales dudas acerca de la actual pandemia.

¿Por qué este virus afecta tanto a las personas mayores? ¿Perdemos defensas con el paso de los años?

Las personas mayores tienen, prevalentemente, enfermedades crónicas (cardíacas, renales, hepáticas, diabetes, etc.) que pueden descompensarse en mayor medida ante cualquier proceso infeccioso, sea vírico o bacteriano. Además, como bien dices, las personas que superan los 60-70 años tienen un sistema inmunitario progresivamente envejecido, lo que se llama inmunosenescencia. Esta situación de progresiva precariedad defensiva conlleva que la capacidad de respuesta inmunitaria no funcione adecuadamente (en rapidez, cantidad y calidad) frente a cualquier microorganismo invasor. Por otra parte, y a tenor de lo que dicen algunos estudios, este grupo de edad suele desarrollar una mayor respuesta inflamatoria pulmonar que, de forma aguda, y a veces en cuestión de pocas horas, provoca un cuadro de insuficiencia aguda severa que aboca a la muerte del paciente.

¿La COVID-19 afecta solo a los pulmones o repercute de algún otro modo en nuestro organismo?

De la llamada “neumonía de Wuhan”, con un cuadro clínico típicamente respiratorio salvo excepciones, hemos pasado a una sintomatología muy variada donde otros órganos se pueden ver afectados. Eso implica que la forma en que debemos abordar la enfermedad ha cambiado y debe seguir cambiando. Hemos pasado de verla como un esquema clínico típicamente viral a una situación de autoinmunidad que desencadena una respuesta inflamatoria exagerada en varios órganos de nuestro cuerpo, principalmente en los pacientes críticos. Estamos viendo cuadros muy diversos y de extrema gravedad que abarcan desde el ya conocido daño pulmonar hasta daño cardíaco en forma de miocarditis, daño hepatorrenal (incluso fracaso hepático o renal con necesidad de diálisis), ictus o fenómenos trombóticos e isquémicos.

¿Por qué sucede esto?

Aún no tenemos claro por qué. El virus SARS-CoV-2 provoca un cuadro inicial generalmente leve que, en algunos pacientes, evoluciona a un cuadro de hiperactivación autoinmune. Este cuadro es el que realmente puede acabar matando al paciente a través de la llamada “tormenta de citoquinas”…

Entrevista publicada en Eroski Consumer.

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