Beatriz Robles: «Si no tenemos seguridad alimentaria, da igual que el alimento sea sano o insano»

“Seguro no es sinónimo de sano”, dice con frecuencia Beatriz Robles, y la frase es un buen ejemplo de cómo analiza los asuntos del comer. Licenciada en Nutrición y Dietética, por un lado, y en Ciencia y Tecnología de los Alimentos, por otro, Robles siempre desmenuza las cuestiones alimentarias con esta doble perspectiva. Una perspectiva amplia y complementaria que traslada a sus alumnos en la Universidad Isabel I, al público general en los diversos medios de comunicación donde colabora y a los lectores de su primer libro, ‘Come seguro comiendo de todo’, que acaba de publicar. También es la que nos ofrece en esta entrevista, en la que habla desde el estropajo, las fresqueras, la kombucha y la tortilla de Betanzos hasta por qué la industria alimentaria dedica más esfuerzos a crear alimentos seguros que alimentos sanos.

¿Cuáles son los errores domésticos más habituales en términos de seguridad alimentaria?

Hay varios y podríamos dividirlos en dos grupos: los que se refieren a las temperaturas y los que tienen que ver con la manipulación de los alimentos. En el primer grupo, el error clásico es dejar enfriar la comida a temperatura ambiente cuando acabamos de cocinarla: como máximo, la comida que va al frigorífico puede estar fuera dos horas, y solo una hora en los meses cálidos. Otro error es descongelar los alimentos en la encimera: tendríamos que hacerlo en el frigorífico o, si vamos con mucha prisa, en el microondas. También es un error no controlar la temperatura a la que ponemos el frigorífico que, como máximo, debe estar a 4 ºC, mientras que el congelador debe estar a -18 ºC.

¿Y con la manipulación de los alimentos?

Lo primero es el lavado de manos; es la principal barrera para evitar contaminaciones. Dicho esto, a veces cometemos errores en el lavado de alimentos. Hay alimentos que lavamos y no deben lavarse, como los huevos, la carne o el pollo, y otros que sí es imprescindible lavar, como las frutas y verduras. Otro error en la manipulación es reutilizar la tabla, el plato o el cuchillo con restos de un alimento para poner o cortar otro. Si uno está contaminado, pasaremos la contaminación a los demás.

¿Deberíamos cambiar más a menudo el estropajo?

Nos olvidamos de desinfectar e higienizar los estropajos y las bayetas. Tendríamos que cambiarlos, tirarlos a la basura, una vez por semana. O si no, desinfectarlos hirviéndolos durante cinco minutos.

Hay personas que opinan que nos hemos vuelto muy tiquismiquis con la comida, que hay prácticas “de toda la vida” que no revisten peligro. ¿Es cierto que todo tiempo pasado fue mejor?

Entrevista publicada en Eroski Consumer.

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