Ana María López Sobaler: «Incentivar el consumo de alimentos saludables ayudaría a desplazar de la dieta los ricos en azúcares»

El consumo excesivo de azúcar preocupa a la Organización Mundial de la Salud, que se plantea reducir a la mitad la ingesta diaria recomendada. En España duplicamos el tope actual, fijado en un 10 % del total de las calorías diarias que consumimos. La relación de los azúcares simples con ciertas enfermedades, como la caries dental, ha generado un interesante debate sobre cómo reducir este consumo sin afectar al equilibrio de la dieta. La propuesta más llamativa —aplicar tasas o gravámenes especiales a los alimentos ricos en azúcar— es, también, la más polémica. “Podría generar que las personas sustituyan los alimentos azucarados por alimentos grasos”, advierte Ana María López Sobaler, doctora en Farmacia, experta en Nutrición e investigadora de Valornut, el grupo de Valoración Nutricional de Individuos y Colectivos de la Universidad Complutense de Madrid, donde también es profesora.

¿Consumimos más azúcar del que deberíamos?
Para responder a esto hay que considerar las recomendaciones nutricionales. La Organización
Mundial de la Salud (OMS) es la institución de referencia y, de momento, aconseja que la ingesta
de azúcares sencillos no supere el 10 % de la ingesta calórica total. En España, según grupos de
edades, los azúcares sencillos representan entre un 18 % y un 20 % de las calorías que consumimos.
Casi duplicamos la recomendación de la OMS. Sin embargo, debemos tener presente que estas
cifras incluyen tanto al azúcar presente en los alimentos de forma natural como al añadido. Según
las encuestas nacionales, un 30 % del azúcar que tomamos es el que nosotros añadimos. El 70 % está
escondido en los alimentos, ya sea de manera natural o industrial.

¿En qué alimentos se esconde el azúcar?
En las galletas, la bollería, las golosinas… pero también en las frutas, donde está presente de manera
natural. La finalidad del azúcar añadido en los alimentos es muchas veces tecnológica: mejorar el
sabor, quitar el gusto ácido o actuar como conservante. El problema es que la población no siempre
percibe que está tomando tanto azúcar porque, en los alimentos procesados, desconocemos muchas
veces cuánto azúcar hay. El etiquetado de los productos tiene un gran margen de mejora.

El azúcar, ¿es malo para la salud?
Ningún alimento es “malo” en sí mismo, y el azúcar tiene su lugar en el marco de una dieta
saludable. En el diseño de una dieta sana, se admite que haya un porcentaje de calorías que
provenga de las proteínas, de los lípidos, de los hidratos de carbono y, dentro de estos, de los
azúcares sencillos. El tope es del 10 %, como decíamos antes, pero no porque el azúcar sea “malo”,
sino porque cuando aumentas el porcentaje de algo, lo estás restando de otras cosas -en este caso,
nutrientes- que también se necesitan. Los porcentajes nos ayudan a mantener un equilibrio en la
dieta, en la que debe haber variedad y moderación.

¿Qué problemas acarrea consumir más azúcar del indicado?
El principal riesgo…

Entrevista publicada en Eroski Consumer.

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