Miguel A. Royo-Bordonada: «No se puede esperar que los niños tengan hábitos saludables si su entorno los empuja en la dirección contraria»

Médico, investigador y especialista en medicina preventiva y salud pública, Miguel Ángel Royo-Bordonada ha desarrollado numerosos estudios sobre la alimentación infantil en España. Le preocupan las actuales tasas de sobrepeso y obesidad —en particular, las que se registran entre los niños— y dedica buena parte de sus esfuerzos a analizar las causas y las posibles estrategias de prevención. Desde su punto de vista, hacen falta más recursos humanos y económicos para hacer frente a uno de los grandes desafíos sanitarios del presente.

¿Cuáles son los índices de obesidad infantil en España?

Uno de cada tres niños padece sobrepeso u obesidad. La noticia esperanzadora es que la prevalencia de la obesidad parece estabilizarse. Si comparamos los datos de 2006 y 2012 de la Encuesta Nacional de Salud, vemos que se mantiene estable o disminuye ligeramente. Sin embargo, la prevalencia podría estar aumentando todavía en los grupos socioeconómicos más desfavorecidos. No obstante, las cifras siguen siendo inaceptablemente altas y no podemos asegurar que no vayan a repuntar en un futuro. Por tanto, lejos de caer en el conformismo, debemos mantener la alerta y actuar decididamente para revertir la actual situación.

¿Hay un factor económico en las tasas de obesidad?

Sí. Ya sabíamos que la prevalencia de la obesidad es mayor en las clases sociales más desfavorecidas. Lo que observamos ahora es que la tendencia positiva de estabilización es más favorable en las clases sociales más favorecidas. Los menores que proceden de clases sociales bajas se benefician menos de esta tendencia por sus condicionantes socioeconómicos. Por tanto, la brecha social en obesidad infantil podría estar aumentando aún más.

¿Hasta qué punto condiciona el entorno?

Los hábitos alimentarios dependen mucho de las influencias externas, de condicionantes ambientales y socioeconómicos que determinan lo que uno come y bebe, y también la práctica de ejercicio físico. Puedes decirle a un niño que coma fruta, pero difícilmente lo hará si ve 20 anuncios al día que le animan a comer otro tipo de productos, o encuentra en su colegio una máquina expendedora de alimentos que, en su mayoría, son de pobre valor nutricional, o sus padres no la comen habitualmente. No se puede esperar que los niños tengan hábitos saludables si su entorno los empuja en la dirección contraria.

¿Qué futuro se perfila con las actuales cifras de obesidad infantil?

Entrevista publicada en Eroski Consumer.

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