¿Comes tan bien como crees?

“Nosotros comemos bien”. “En casa cocinamos muy sano”. “Me cuido mucho en las comidas”. “Guisamos con muy poca sal”. ¿Quién no ha dicho u oído alguna frase como esta? Es probable que todos hayamos comentado nuestros hábitos dietéticos con amigos o familiares y, más todavía, hayamos dado consejos para cuidar la línea y la salud. Cuando hablamos sobre alimentación y hacemos manifestaciones de este estilo, lo hacemos convencidos de que nuestra dieta es tan sana como cabría esperar, que nuestros hábitos son saludables y que los “caprichos” son excepciones. Pero ¿en realidad es así? En el siguiente artículo se plantea un sencillo cuestionario para averiguar si comemos tan bien como creemos.

La alimentación no hace milagros, pero hace la diferencia. Por ejemplo, no hay alimentos que curen el cáncer, pero sí los hay que ayudan a prevenir esta enfermedad y muchas otras. Al margen de las dietas milagrosas, los métodos mágicos, los alimentos funcionales o los nutrientes en pastillas, que confunden (y mucho) a la población, casi todos sabemos que los hábitos dietéticos determinan en buena medida la salud. Es una relación de causalidad muy clara, aunque los efectos no se observan a corto plazo, sino con el tiempo. Como en casi todos los proyectos importantes, para mejorar la salud con la alimentación es preciso ser constantes.

¿Somos constantes? Probablemente muchas personas dirán que sí, que su dieta es saludable y que los alimentos superfluos (los muy calóricos y grasos, pero poco nutritivos) aparecen en la mesa en muy contadas ocasiones. “Un día es un día” o “por una vez que comamos de esto tampoco va a pasar nada” son las frases que suelen ‘aderezar’ los caprichos esporádicos. La cuestión es determinar si son tan circunstanciales como creemos o si están más presentes en nuestra dieta de lo que percibimos. En muchos casos, no somos conscientes de que el consumo de alimentos superfluos no es la excepción, sino la norma.

A continuación se formulan diez preguntas. No provienen de un cuestionario validado por un comité científico, pero conviene contestarlo con sinceridad. Las respuestas que se den pueden servir de orientación para ayudarnos a comprender si nuestros hábitos se acercan o no a un patrón de dieta saludable.

Artículo coescrito con Julio Basulto y publicado en Eroski Consumer.

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