Miguel A. Lurueña: «Los alimentos no depuran, aunque los consumamos en forma de batido verde a diez euros el litro»

Miguel Ángel Lurueña tiene un rico y nutrido currículum. Es doctor por la Universidad de Salamanca, licenciado en Ciencia y Tecnología de los Alimentos e ingeniero técnico agrícola. Ha desarrollado su carrera profesional como docente e investigador y, más recientemente, como consultor independiente para empresas alimentarias. También es autor de numerosos artículos científicos, aunque el público le conoce más por su blog ‘Gominolas de petróleo’, un espacio ameno que cuenta con miles de seguidores y donde divulga información rigurosa en materia de alimentos. “A veces la Ciencia es mirada con recelo por parte de la sociedad, pero debe ser entendida como lo que es: una herramienta que nos permite conocer el mundo que nos rodea y solucionar los problemas que nos acucian”, señala.

¿Los alimentos son más seguros que nunca?

Desde luego. Los alimentos nunca han sido tan seguros como ahora. Es curioso porque, a pesar de ello, está muy extendida la creencia de que nos están envenenando con la comida, con antibióticos, hormonas, pesticidas, metales pesados, aditivos o transgénicos, mientras se promociona una idea idílica de un pasado atemporal en el que todo era mejor. Y, en realidad, cada vez tenemos más conocimientos sobre los alimentos y sobre los peligros que pueden encontrarse en ellos. Además, hoy en día, los sistemas de control son mucho más exhaustivos que en el pasado. La seguridad total y absoluta es imposible de lograr, pero podemos estar tranquilos: los problemas de seguridad alimentaria son cada vez menos frecuentes y menos graves.

Pero se dice que nunca hemos comido tan mal como ahora. ¿Por qué?

Esta es la gran paradoja. Los alimentos que tenemos a nuestra disposición son seguros. El problema es que a menudo realizamos una elección inadecuada al optar por productos que no son saludables, que contienen elevadas proporciones de azúcar, sal, harinas refinadas o grasas indeseables. Hay muchos factores que intervienen en esa elección: falta de conocimientos, desinformación, publicidad engañosa, legislación insuficiente o cuestiones fisiológicas relacionadas con el apetito y los sistemas de recompensa. A ellos hay que sumar que los productos insanos son omnipresentes y, además, baratos y tienen sabores intensos y atractivos.

En la actualidad abundan los mensajes que alertan sobre alimentos, ingredientes e, incluso, proteínas concretas, como es el caso del gluten. ¿Cuál es su percepción al respecto?

Entrevista publicada en Eroski Consumer.

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