En España comemos entre 160 y 240 kilos de ultraprocesados por persona cada año. No es pereza de cocinar; es derrota. La carencia de tiempo y la abundancia de vidas extenuantes son el caldo de cultivo perfecto para la claudicación alimentaria
La comida basura vive un momento de esplendor. Cada vez hay más cantidad, más variedad, más disponibilidad… y mayor consumo. Algunos datos, como el que sigue, son apabullantes: en España comemos entre 160 y 240 kilos de ultraprocesados por persona cada año. O, lo que es lo mismo, alrededor de medio kilo de ultraprocesados al día.
La cifra, recogida por el investigador del CSIC Javier Sánchez Perona en su libro Los alimentos ultraprocesados (Catarata, 2022), refleja más un consumo pertinaz que uno esporádico, muy a pesar de la publicidad o de las frases hechas que ensalzan la idea del capricho excepcional. «Un día es un día», sí, pero al cabo de treinta nos tragamos 15 kilos de excepciones.
El consumo habitual de ultraprocesados está marcado por unas cuantas circunstancias. El poder adquisitivo es una de las principales, pero no la única. También inciden el nivel de estudios, el lugar donde vivimos, el bagaje culinario familiar, la exposición repetida a la publicidad, la situación personal o la edad. Y el sabor, claro, el sabor. Ese placer inmediato que sentimos al comer estos productos —y que vuelve loco a nuestro sistema de recompensa— es uno de los factores que más nos enganchan a lo malsano.
Aquí podríamos hablar, por ejemplo, de esas cuidadas mezclas de azúcares, grasas, harinas y sal que consiguen texturas de lo más apetitosas. O de los colores llamativos. O de los potenciadores del sabor, como el glutamato monosódico, que nos hacen rascar el fondo de las bolsas de snacks cuando ya están vacías, como espeleólogos al rescate de las migas. Pero no. No vamos a hablar de esto sino del tiempo, un elemento que atraviesa a todas las personas y del que no se suele hablar. El principal potenciador de la comida basura no es el E621 sino el tiempo que nos falta.
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Artículo publicado en Ctxt.
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